viernes, 11 de julio de 2008

Manifestaciones


Escucho. Escucho y no quiero creer lo que escucho. Pero sabía que algo así debía pasar después de tantos meses. Escucho a la gente de mi pueblo, a mi propia familia. Escucho a la gente de la ciudad. A un biólogo contra Monsanto, a un funcionario de transportes a favor del tren bala, a un ciudadano re caliente que está cansado de que le roben, al comerciante de la cuadra que compra mercadería a precios que fluctúan como subibajas. Escucho a las cuatro entidades. Escucho a la presidenta y el ex (¿actual?) presidente y su séquito. Todos hablan en un canon infernal, todos ponen su pedazo de leña al fuego, mientras Argentina arde.
Arde no sólo por la soja que salvó la economía de un país y que a la vez la hunde. Arde no sólo por las retenciones tan nombradas y las promesas de retribuciones... ¿¿al estilo Tahuatinsuyo?? Arde no sólo porque se derrama leche cual sangre blanca. Arde el INDEC, arde la credibilidad, arden los especuladores, arde la intolerancia, arde la inseguridad. Arde la disfrazada democracia.
Porque el reclamo del campo (que no se queda sólo en granos de exportación) se convirtió en el perchero de otras inconformidades, que se van colgando mientras toca a los diferentes sectores y estratos sociales; y los que están contra cualquiera de estos reclamos salta a contraatacar. Reina la confusión, los juegos políticos (rudos), los oportunistas, los tergiversadores de discursos y los voceros fidedignos de respuestas necias. Porque sí, me da lástima vivir en un país donde el Congreso es un teatro de marionetas y los Monarcas salen a los balcones del Versalles argentino para pedirnos que nos arrodillemos ante ellos y sus millones en Suiza, mientras podemos estar de otra manera.

Y luego se meten las iglesias, saltan algunos políticos resucitados, la bronca de las papeleras irresuelta, los dirigentes mafiosos y ex criminales que sacan a la gente de sus propias plazas. Alguien dijo: “los políticos no discuten quién tiene la razón. Discuten sobre quiénes tienen más poder.” Y así lo demostraban, llevando y trayendo colectivos, mientras por otro lado masas de gente espontáneamente se unían en las calles y los monumentos.

Todos hablan y dan discursos magnánimos. Pero nadie se sienta a hablar.

Particularmente, sé que los chacareros no se mueren de hambre, no les falta el trabajo, no tienen el presente ennegrecido. Pero también sé que esta dirigencia no hace nada para aquellos que se mueren de hambre, que les falta el trabajo, que tienen el presente y el futuro oscurecidos. Y no me creo el cuento “te quito pero te devuelvo”, cuando las mentiras están a la vista (¿dónde están las retribuciones al trigo?). Hace 5 años que pudieron hacer esto, pero es más cómodo seguir robando. Pero el campo ya no es sólo negocio de los “chacareros”... y si no pregunten quién hoy en día compra campo, quién permite a los pools talar los montes, quién se está quedando con la patagonia y los bañados correntinos. La mayoría ni siquiera tiene DNI, sino pasaporte.

Las palabras de mi mamá, entre todas estas voces que hablan y cantan sus verdades, son las que prefiero sostener: “La presidenta salió a pedir perdón por los desaparecidos, por las muertes, por los crímenes de lesa humanidad, de un período dictatorial ya histórico. Pero por qué no hace algo ahora, por qué no actúa con temple e inteligencia, para evitar que luego otro futuro presidente tenga que salir a pedir perdón por graves errores que se puedan cometer durante su mandato”.

Yo estoy con Argentina, y con la democracia efectiva.

1 comentario:

Giuli dijo...

No puedo parar de leer tus escritos!
ÉSTE ES MAGNÍFICO!