Hay cosas
que escribo sólo para mí. En mi conciencia, en mi inconsciencia, en el carácter
de mercenaria del destino que la vida me dio al abrirme sus puertas. Y esas líneas
grabadas a sangre, plasmadas bajo llave, pintadas sobre pintado, para que ni
Dios sepa los secretos que atestigua, me las llevo a mi cava. Tantas frases
llenas de colores, de parábolas, de locura crecida, no van a ser vistas ni por
los recuerdos que resucitan, porque si hay algo más profundo en el
planeta que los mismísimos océanos, es un corazón de mujer. Y no hay amiga para
esta clase de lectura prohibida, no hay hermosura que excuse su callada providencia,
ni tornados que puedan arrancarlas de su miércoles de cenizas. Hay cosas que sólo
escribo para mí, para verme al espejo.
sábado, 10 de septiembre de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Fidelité

Mi cuento empieza cada noche de luna nueva, porque cada ciclo me trae una experiencia diferente. Cada fase muto y devengo en diferentes matices, para mantenerme igual. Y sublimo mieles y decanto lutos, recojo diamantes entre pelusas y moralejas astutas; como un historiador acumula recuerdos, siempre contemplando lo que dejo detrás. Esta es la vida que elegí, aunque a veces lo niegue, y me sienta mártir en la batalla que provoqué. Elegí vivir mi vida. Probar, conocer, sentir, sin aferramientos materialistas. Aunque el precio no sea en oro, sino en silencio. Silencios en mi casa, y ecos en mi cabeza. Aunque a veces crea que me lo merezco, por no dejarme domar por ningún arriero, por transgredir ideales arcaicos, por ser amante de mi libertad. Quien me amará lo hará así, como soy y he sido, à la française. Hay una virtud que siempre defiendo: he sido fiel a mí misma en todo momento, y no es algo ligero para ignorar.
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