lunes, 18 de enero de 2010
Vortex y cócteles
Esta sensación de vacío, esta inexorable soledad a la que me enfrento en una contienda cada día, esta ironía del apego material y el sentimiento que algún día se termina, ¿es mío o es de la sociedad? ¿Acaso se corresponde la amargura de mis noches con miles y miles de noctámbulos que buscan sin cesar?
Estar al borde de un precipicio y a la vez con una vida por delante. Mirar tu reflejo en las vidrieras mientras hay un niño mendigo al lado del escaparate. Vivir en un hormiguero de personas teniendo tan pocas con quien relacionarse. Sentir que ningún vínculo es duradero, que el hombre es farsante, que la gente es embustera, que no vale la pena sufrir.
Vivimos drogados con la ilusión del goce perpetuo. Tapando las faltas, haciendo que no existan las cargas, evitando lo desagradable. Huyendo. ¿De los otros? De nosotros mismos. Una cosa es buscar el bienestar, otra el escapismo.
La sensación de vacío curiosamente se encuentra con la de intolerancia. Y también con la ansiedad. Y juntas engendran la angustia. Y la de satisfacción se encuentra con la alegría del otro, y juntas engendran la ilusión, y su hermano el emprendimiento.
A veces nuestros abuelos, con sus vidas manipuladas por órdenes sociales anticuados, nos enseñan más con su vida que cualquier enciclopedia. La cuestión es ligarse a las cosas más sencillas... que son la excentricidad última y la necesidad primera. No se siente uno incompleto después...
sábado, 12 de diciembre de 2009
Not the same

De repente todo el mundo está confundido, nada alcanza, nada llena, todo es reemplazable.
Todos festejan la era de la libertad, yo me cansé del mundo de "ser sola".
Y no sola de amigos, sola de familia, de vecinos, de conciudadanos...
Sola de ese abrazo que nadie más me puede dar, del abrazo que se vuelve beso, del abrazo que se vuelve sexo, aquel que me prevenga de anemias de mimos y excesos de desconsuelo; no es lo mismo, no me da lo mismo. Y tampoco me da lo mismo el abrazo de Mengano que el de Fulano.
Me cansé de este juego de armar y desarmar relaciones como si fueran casitas de Lego. Y una, dos, tres... infinitas veces demoler, volver a empezar, y nunca terminar el techo. Como si el alma no se borroneara con tantos párrafos erosionados, que empiezan con un "querido diario" y terminan sin final. Como si después de los años las arrugas no reflejaran los fracasos del corazón. Como si amar fuera gratis...
Y todos te aconsejan que te de lo mismo tener su abrazo que el de cualquier otro, total es un hombre nomás, total sos una mujer nomás, como trillones hay en el planeta tierra.
Total, todo da lo mismo ya.
¿Soy una romántica empedernida? Quizás, pero me alegro de pertenecer a una especie en extinción, a la que el amor no le da lo mismo.
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